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Muchos de los comportamientos no deseados de nuestras mascotas son solucionables, siempre que conozcamos el lenguaje de comunicación que podemos establecer con ellos.

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EDUCAR/ADIESTRAR
Son conceptos diferentes. La educación es básica para todos. Ninguno de nuestros animales nace preparado "de serie" para adaptarse al entorno humano.
Nuestra capacidad de educar dependerá en alto grado, del conocimiento que tengamos sobre el animal que nos acompaña, de nuestra sensibilidad a la hora de percibir sus señales y del tiempo que le destinemos.
Ellos pondrán todo de su parte:, en el caso de los cachorros, si les damos el tiempo necesario para madurar y en el caso de los animales adoptados o adultos para adaptarse a su nueva situación.
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Ellos hacen un gran esfuerzo de convivencia con nosotros y han desarrollado una capacidad especial para interpretarnos. ¿Por qué no hacer lo mismo nosotros?.
Interpretar sus mensajes, saber responder correctamente a sus señales y transmitirles lo que en realidad deseamos, son las bases fundamentales de la relación con nuestros animales.
Distinguimos dos niveles en obediencia: obediencia en educación y obediencia en adiestramiento. En el primer caso, deberemos ser los propietarios los que con ayuda si es necesario, eduquemos correctamente a nuestra mascota. En el segundo caso será muy aconsejable ponerse en manos de adiestradores profesionales.
Enseñar a educar, educar y adiestrar es nuestro trabajo.
Tenemos la satisfacción de poder decir que lo conseguimos en la mayoría de los casos.
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| Educar sin agredir o castigar indiscriminadamente tendrá como resultado un animal receptivo al aprendizaje, estable emocionalmente, la interpretación de señales será recíproca y estará preparado para recibir toda la información que queramos transmitirle.
Frecuentemente enseñamos habilidades a nuestras mascotas aún presentado verdaderos problemas de educación. El adiestramiento debe ser un proceso programado, objetivado y gratificante para el animal.
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